NUEVO ETIQUETADO EN COMIDAS Y BEBIDAS PROCESADAS

Por Sergio Mejía Cano

La Cámara de Diputados aprobó el etiquetado en alimentos embolsados y bebidas embotelladas dentro del marco de reformas a la Ley de Salud, y ahora pasará a la Cámara de Senadores para su ratificación, modificación o en su caso rechazo de esta reforma, aunque todo indica que pasará en la Cámara Alta a pesar del cabildeo de empresarios para que se rechace esta aplicación.

Según los que saben, de lo que se trata es que en las envolturas de los alimentos industrializados traiga a simple vista el contenido con el que están elaborados  dichos productos y que en su caso, de traer algún ingrediente altamente nocivo para la salud humana, que se le ponga al frente del empaque los posibles efectos que podrían hacerle al organismo humano, tal y como ahora pasa con las cajetillas de cigarros que muestran los posibles daños por el exceso de su consumo y desde luego la advertencia clara y precisa.

Se dice que no hay peor lucha que la que no se hace, porque ahora la química artificial ha sentado sus reales en mucha de las comidas y bebidas industrializadas que en realidad, no sabemos qué es lo que estamos consumiendo; así que ojalá y esta medida se aplique también a las cervezas y toda clase de bebidas embriagantes ya que de acuerdo a la demanda de hoy en día, es poco probable que la cerveza que consumen los mexicanos haya estado en el largo proceso que ocupa la cebada, el lúpulo y la levadura para que llegue a fermentar óptimamente para el consumo humano, por lo que es probable que para abastecer y hacer frente a toda esa demanda, se tenga que recurrir a añadidos químicos para darle el toque necesario y así satisfacer esa enorme demanda sobre todo en zonas costeras y temporadas de calor en que se antoja más consumir cerveza helada.

Lo mismo podría hacerse con los licores que dicen contener uva, caña, agave, etcétera; porque respecto al agave, cierta vez que se escaseó su producción se documentó que algunas tequileras pidieron permiso a la Norma Oficial Mexicana (NOM), que se les autorizara aumentar la cantidad de producto químico para no caer en una crisis de producción, y si bien la NOM se los autorizó, para nada lo pusieron en sus etiquetas. Desde luego que hay tequilas que en ninguna parte de su etiqueta dice ser de agave, y otras que dicen ser 100 por ciento de agave aunque posiblemente no haya sido así en aquellos tiempos en que no hubo buena producción de esta planta que se dice, tarda poco más de siete años en poder ser trabajada para extraerle el líquido base para producir el agave azul tequilana o algo así.

Y respecto a las etiquetas en las envolturas de alimentos y bebidas, muchas de ellas portan una leyenda de información nutricional y desde luego los ingredientes en los que sobresalen muchos productos químicos dizque para darle textura, sabor y color y obviamente conservarlos de tal manera que duren varios días en exhibición antes de su consumo; sin embargo, en dichas envolturas si bien traen escritos los ingredientes, en la mayoría de los casos están con letras muy pequeñas y en otros con un color que no contrasta con el resto del empaque por lo que lo hace muy difícil para leer; claro, a quien le da por leer este tipo de información, pues es muy poco usual que la mayoría de los consumidores se pongan a leer lo que contienen los productos que están comprando, si acaso haya quien le dé por buscar la fecha de caducidad, pero mucha gente ni siquiera esto busca en los empaques o envolturas de cualquier tipo ya sean de papel aluminio, celofán, cartón, papel parafinado, plástico o hasta lámina de lata; casi nadie se pone a leer que el producto que va a consumir contiene productos químicos que en otros países están prohibidos para el consumo humano. Y desde luego que no tienen información que por ejemplo algunos empaques también ya están prohibidos en otras latitudes por haberse descubierto el daño al cuerpo humano, como por ejemplo los envases de cartón parafinado que ya desde hace algunos años se documentó que están prohibidos precisamente por saberse que la parafina es altamente cancerígena.

Lo curioso es que al preguntarle a paisanos que están en el otro lado, es decir, en el vecino país del norte, afirman que en donde residen sí hay empaques de cartón parafinado, que es por lo regular zonas en donde predominan los latinos; pero no así más al norte de los Estados Unidos, pues si se siguen utilizando en los estados que colindan con nuestro país es para el consumo exclusivo de los mexicanos que residen allá.

Sea pues. Vale.

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