IMÁGENES VERSUS REALIDAD PALPABLE

Por Sergio Mejía Cano

Se dice comúnmente que cada quien habla de la feria según le vaya en ella. Para los hoteleros y habitantes del Caribe Mexicano que ahora están viviendo y conviviendo a diario con el problema del sargazo, no les cayó nada bien el que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) haya minimizado el hecho afirmando que el sargazo en el estado de Quintana Roo no es un problema mayor.

Sin embargo, las imágenes que se trasmiten en los medios informativos, portales de internet y redes sociales dan a entender que no deja de ser un problema serio en sí, debido más porque para los hoteleros y prestadores de servicios turísticos les interesa sobre todo ofrecer buena imagen del lugar que promueven, y obviamente que al estar las playas del emporio turístico que es la llamada Riviera Maya inundadas de sargazo, pues como que le quita todo el atractivo que habían promovido del paraíso mexicano con sus blancas arenas y aguas color azul turquesa.

Está documentado que a principios de la década de los años 60 del siglo pasado un joven que comenzaba a hacer sus pininos en la política mexicana fue el que llamó la atención de los entonces dinosaurios del PRI sobre lo que podía ofrecer el Caribe Mexicano precisamente por el color de sus playas; y este joven, se dice no era otro más que Miguel de la Madrid Hurtado. Se dice que su visión no fue echada en saco roto, porque de inmediato se enfocaron las baterías para que el Estado Mexicano fortaleciera su industria sin chimeneas, reafirmándose y consolidándose en el sexenio de Luis Echevarría Álvarez.

Claro está que en esos años no había sargazo en las blancas playas de Cancún ni en otras playas del entonces aún “territorio de Quintana Roo” ni asomo de que algún día llegara a contaminar estas playas esas algas que viajan movidas por las corrientes marítimas; y menos que se fueran a estacionar y pudrirse tal y como está sucediendo hoy en día. Hecho que ya algunos expertos climáticos se lo atribuyen precisamente al cambio climático, porque si bien el sargazo ha existido desde siempre y que incluso existe una zona en el Atlántico norte que se denomina como “Mar de los Sargazos” y que se ha documentado que ningún barco de ningún tamaño se atreve a cruzarlo debido a que las aspas propulsoras se podrían enredar en esos sargazos atrapando las embarcaciones haciendo muy difícil su liberación. Se tiene entendido que el sargazo tradicionalmente se genera precisamente en el Golfo de México y las corrientes marítimas lo llevan hacia el Atlántico Norte; sin embargo, según últimos estudios, este sargazo que ha llegado a invadir parte del Caribe Mexicano se produce entre las costas de África y Brasil y que las corrientes lo trasladan hacia esta zona caribeña.

Aprovechando que unos conocidos andan vacacionando por las playas de Quintana Roo, los llamo para preguntarles qué tan grave está el asunto del sargazo o si no es para alarmarse al grado de ya ni meterse al agua a nadar. Así que por lo que me comenta uno de mis conocidos se deduce que en sí no es tan grave el problema debido a que sí se pueden meter a la playa; claro que con un poco de molestia por las algas que ahí están, pero que tomándolo por el lado amable, su familia y él se pusieron a jugar con el sargazo mentado en la playa de Bacalar y que hasta el día de hoy después de nadar junto a las algas no han sentido molestia alguna como síntomas de picazón o prurito en ninguna parte del cuerpo. Que el sargazo mientras está en el agua aparenta un color verde pero ya una vez en la playa se torna marrón y que eso sí, despide un olor desagradable pero no tanto que no se pueda soportar.

Otro conocido me dijo que Cozumel está completamente limpio, por lo que la dirección del sargazo apunta hacia el continente. Y que al ir en Playa Delfines, al estar registrando su hospedaje en uno de los hoteles ahí existentes, le cobraron una cuota de $30.00 pesos dizque para el mantenimiento de limpieza de sargazo de la playa, hecho que le molestó un poco a mi conocido porque lo único que vio en los días que estuvo ahí alojado, fue ver un tractor que escondía el sargazo bajo la misma arena de la playa y era todo, y la duda era si el tractor pertenecía al municipio o al hotel en donde se hospedaba junto con su familia. Mi conocido le preguntó al operador del tractor que si eso era lo más viable, respondiéndole el conductor del tractor que por el momento sí, mientras no se acumulara más, porque no había dónde poner los cerros de sargazo que se llegan a hacer.

Sea pues. Vale.

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