Columna Palabras Más

PALADÍN DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

La paciencia es la fortaleza

del débil y la impaciencia,

la debilidad del fuerte.

Immanuel Kant

Por Arturo Suárez Ramírez

Estimados amigos gracias por su tiempo, les deseo que tengan una buena semana. A la menor provocación el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, repite una y otra vez que ellos, los de la Cuarta Transformación, no son iguales a sus antecesores, que ellos si tienen calidad moral para señalar, inclusive ha sorprendido con sus sentimientos de paladín de la libertad de expresión.

El presidente regaña a los reporteros, se altera, gritonea y golpea el atril, contesta y se le olvida la investidura que porta, como si en México se le debiera la plena libertad de expresión que se vive por lo menos desde el año 2000, y todos hemos aportado para conseguirlo, incluyendo al propio López Obrador, pero que no se olvide la lucha de muchos hombres y mujeres para conseguirlo y no solo él.

Insisto en que la polaridad social es lo más conveniente para el régimen de López Obrador, culpar a los otros de sus errores, a los mezquinos medios que le boicotean cada una de sus acciones y luego escudarse en sus incondicionales seguidores para que saquen el pecho por la 4T y despedacen en redes sociales al que haga una crítica, luego se diga que, por los adversarios, por los fifís y la prensa conservadora no se actuó bien como en el caso de Sinaloa.

La mañanera hizo crisis la semana pasada, los periodistas -los verdaderos y no los que le gustan-, cada día le preguntan más ante la sarta de declaraciones y enredos en los que se mete López, tal y como lo mencione hace unos meses, el discurso que utiliza todavía de candidato ya no le alcanza para convencer, y no tiene que convencer a los medios, sino a las audiencias, a los que votaron y a los que no por él.

Ha quedado claro que su equipo de comunicación social no le sirve al presidente, porque no son capaces de decirle a su patrón que el camino de la confrontación lo está metiendo en una severa crisis de credibilidad. Sus secretarios de Estado no se atreven a declarar fuera de la mañanera por el temor de que sean desmentidos o regañados, simplemente no hay estrategia de comunicación, ni mucho menos manejo de crisis.

Ahora se han metido en un escándalo más, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, fue captada festejando la toma de protesta de Jaime Bonilla como gobernador de Baja California, y primero la funcionaria decía que no debería ser por cinco años, pues que rápido cambió de parecer. Y como dice el presidente, puede ser legal, pero... ¿Es moral?

Esto confrontará de nueva cuenta al presidente con la prensa, el desgaste de AMLO por las mañaneras ya es evidente, exponerse todos los días a las cámaras no necesariamente significa que López Obrador comunique o conecte con las audiencias. Lo hace con sus seguidores, pero hay una gran cantidad que no son sus adversarios y que no le creen, que no votaron por él y con acciones y estrategia de comunicación debería convencerlos, no despreciarlos, así se parece cada día más a los del pasado.

Entre Palabras

Estamos lejos de un golpe de Estado, o ¿Qué no nos está diciendo señor presidente?

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Muchas gracias y hasta la próxima.

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