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LA VOZ

Por Luis Revert

Ayer encontré un bonito cuaderno de tapas duras forradas de tela amarilla tirado en la calle. No lo vi, tropecé con él, como si fuese el cuaderno el que me hubiese encontrado a mí y no al contrario; me agarró en medio de una calle para que lo llevara -me llevase- conmigo -con él-.